El retoque fotográfico puede lograr maravillas y corregir errores importantes en una foto, como manchas u objetos molestos y lograr que resalte lo que realmente se quiere mostrar. Pero si bien es una herramienta potente, no hace milagros y siempre se debe tener como base una fotografía de una cierta calidad. Es un error pensar que una mala sesión de fotos se podrá arreglar por completo en postproducción, ya que es indispensable partir por una imagen de calidad para trabajar sobre ella. Aquí te dejamos algunos puntos esenciales para que tengas en cuenta a la hora de realizar una sesión de fotos.

Iluminación:

Una foto excesivamente oscura es imposible de aclarar sin perder calidad. A la hora de hacer la sesión de fotos debes tener una iluminación adecuada que permita ver los detalles del producto, cosa de que las correcciones de luz que se deban hacer en postproducción sean mínimas. Lo mismo ocurre con una imagen demasiado iluminada o sobreexpuesta, sobretodo si está en un formato inadecuado como jpg. Demasiada luz impide rescatar los detalles de la imagen que quieres mostrar. Muchas veces la luz natural funcionará perfectamente, pero asegúrate de tener correctamente configurada tu cámara y que a primera vista veas que la imagen tiene una iluminación aceptable.

En esta imagen puedes ver la diferencia entre una foto mal iluminada, una con iluminación correcta y una foto sobreexpuesta. (Foto: Rodrigo González Lillo)

Imágenes en formato incorrecto: 

El formato adecuado para hacer retoque digital es RAW, que vendría siendo el equivalente a un negativo en la fotografía análoga, es decir, es la imagen sin procesar ni comprimir. También se puede partir de un formato revelado no comprimido, como es el TIF o TIFF. Usar estos formatos es esencial para la postproducción, ya que entrega más información sobre la luz y color capturados en la imagen y permite trabajar con esta información para sacar lo mejor de la foto. 

 

Fotos desenfocadas: 

Una imagen que no muestra nítidamente el producto, modelo u objeto a destacar será imposible de arreglar con retoque digital. Sería como intentar completar un puzzle al que le faltan piezas. Para realizar un buen trabajo de edición de fotos debes entregar una foto con una buena nitidez.

La imagen de esta modelo será imposible de volver a enfocar a través de edición digital. (Foto: Carven).

 

Objetos no deseados:

Es cierto que en postproducción podemos eliminar manchas, objetos o sombras molestas, pero siempre debes preguntarte si es más fácil hacerlo durante la sesión o después. Cada acción sobre la imagen posterior requiere un tiempo y tiene un costo, y no preocuparte de usar un plató limpio y despejado puede encarecer considerablemente el valor del servicio de postproducción.

 

Tamaño poco adecuado:

El tamaño debe ser acorde al formato en que quieras publicar la foto, por ejemplo si la imagen es para una revista no puedes trabajar con una imagen pequeña, ya que al intentar compaginarla e imprimirla se perderá nitidez y no quedará bien. Para asegurarte que podrás usar tus imágenes en la mayor cantidad de soportes, siempre dispara en la resolución máxima que tu cámara permite, y conserva los archivos originales.

Al hacer zoom a esta imagen tan pequeña se pierde la calidad. (Foto: Faith Connexion).

 

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